No hay caso. Siguen los problemas de goles en Everton. Si no fuera por un espectacular tiro libre que Jaime Riveros embocó a los 25 minutos, habrían empatado a cero ante un Municipal Iquique que se quedó con 10 y los complicó.La tarde era gratísima en Viña. Un poco más de cinco mil personas llegaron hasta el Sausalito para presenciar el partido entre Municipal Iquique y el local, Everton, que en el primer tiempo, bajo todo punto de vista, no fue bien jugado.
Lo de Everton es alarmante en ofensiva. No en la generación, porque de mitad de cancha en adelante tienen jugadores muy talentosos, como Figueredo y Riveros, si no que en la definición, donde Gutiérrez y en especial Miralles, no la embocan. Recuerde que hasta este partido, los ruleteros todavía no marcaban ningún tanto.
Todo lo solucionó Jaime Riveros, el entrañable Liebre (que a principio de temporada se había ido, muy ofendido, porque la dirigencia no quería renovarle a un jugador que sobrepasa los 37 años) clavó un tiro libre perfecto a los 25 para solucionarle el problema al Pelado Acosta. Rainer Wirth sólo vio como el balón se le clavaba en un ángulo imposible. Fue un golazo, pero...¿alcanza con eso para la Libertadores?.
El grupo de los evertonianos es fuerte. Chivas y Lanús son los grandes favoritos, equipos que no va a perdonar a Everton como lo hizo Municipal Iquique, que salvo unos tiros de Cristián Bogado y las maromas del buen Edson Puch, no mostró mucho. De hecho, en el último minuto del primer tiempo, el juez Álvaro García (que cada vez me gusta menos) se comió un penal clarito que Nicolás Peric le hizo al delantero formado en Huachipato. Habría sido el uno a uno, el resultado más justo por lo visto en el primer tiempo.
Si el primer tiempo ya había sido malo para Everton, lo que vimos en el segundo simplemente no da para jugar una Copa Libertadores, si es que es eso a lo que apunta la dirigencia Oro y Cielo.
En materia ofensiva, nada. Ni los ingresos de Mathías Vidangossy y el argentino Penco sirvieron para darle un mayor peso ofensivo al equipo. Repetimos: los ruleteros juegan bien, generan bien, llegan al área y...ahí está lo malo: sus delanteros no saben como meterla adentro, que fue lo que le dio el título a Everton en el Apertura 2008.
M. Iquique, que se quedó con diez cerca del final del partido (insulto de German Navea al guardalínea), complicó en demasía al local, a tal punto, que en el último minuto, Peric le sacó un tiro a Bogado que era gol. Así se acabó el partido. Poco y menos que la hinchada local pedía la hora porque la visita se le venía con todo encima.
Creemos difícil que Everton mejore de acá al martes sus falencias, pero jugando así, en una Libertadores, no alcanza. Caracas, rival de turno, es el más débil del grupo. Ese partido hay que ganarlo como sea, aunque los delanteros no anden. En esa instancia, todo vale.


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