El equipo de Basay comenzó con un esquema muy defensivo y con mucho respeto al rival, lo que le costó un tempranero gol que condicionó el partido. De todas maneras, Chile todavía puede clasificar, pero está obligado a ganar a Paraguay.Es parte de la historia de nuestro fútbol...¡así de simple!. Porque para variar tendremos que esperar hasta la última fecha para ver si podemos meternos por la ventana a la fase final del sudamericano sub 20, luego que nuestra rojita no pudiera contra Brasil que la venció por 2 a 0 y eso nos obliga a ganar o ganar a Paraguay para poder clasificar.
Victoria merecida la de los brasileños, que en todo caso deben ser una de las más débiles selecciones que han presentado en estos torneos en los últimos años, porque sinceramente el scratch era bien regular no más. Demasiado para el gran respeto que le tuvo el equipo de Basay, que entró con un esquema ultraconservador y con la clara misión de aguantar el cero a cero, lo más que se pudiera. Y como castigo, los brasileños a los 10 minutos ya nos habían anotado el 1 a 0 tras un centro rasante de Patric que fue aprovechado por el otro sector por Dentinho, que no tuvo problemas para anotar gracias a la pasividad casi infantil de los defensores chilenos, que más parecían monitos de taca taca. Ese gol fue clave, porque de ahí se definió el trámite.
Con el 1 a 0 en contra, de forma tan tempranera más encima, se le echó a perder toda la planificación a la escuadra chilena y se vio obligada a adelantar sus líneas y buscar el arco contrario, con el pobre Hormona Gómez muy sólo en delantera siendo presa fácil de los grandotes zagueros brasileños.
Pero de todas maneras, Chile se la arregló para crearse algo de peligro, de hecho al final del primer tiempo tuvo el empate cuando tras un remate a quemarropa de Arce, un defensor brasileño la sacó milagrosamente desde la línea.
De hecho, en el segundo tiempo también tuvo una muy clara a los 53 minutos cuando el recién ingresado David Llanos, a base de pura fuerza, le ganó a los centrales brasileños y sacó un remate cruzado que vencía la estirada del portero Renán, pero con tan mala suerte que la pelota dio caprichosamente en el palo y se paseó por la línea de gol para irse junto al otro poste, en una jugada que de 100, 99 termina con la pelota adentro de las mallas.
De ahí Chile ya no llegó más y a pesar que a esa altura ya Basay había modificado la estructura del equipo incluyendo a Pizarro y dejando en cancha a tres delanteros y a Boris Sagredo como volante, eso no fue suficiente. Y más aún cuando a los 77 minutos, un tiro libre que parecía intrascendente, porque estaba muy lejos del arco chileno, terminó en gol tras un fuerte remate de Maylson y la gran complicidad del meta chileno Gregory Saavedra, que no supo nunca como apañar el remate lleno de velocidad y veneno.
En fin, Chile sigue demostrando que no es para nada un gran equipo y que tampoco cuenta con algún jugador gravitante que le pueda resolver los problemas cuando más complicado se ponen los partidos. Y así, es lógico estar en la posición en la que vamos y depender nuevamente de un milagro para clasificar, como siempre, como marca nuestra historia y la costumbre...pero es seguro en todo caso, que ante Paraguay, estos chicos se la jugarán toda por su última opción y ciertamente mientras haya una esperanza, la luz sigue encendida.


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