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domingo, 14 de diciembre de 2008

Colo Colo comete el mismo error de la pasada final y Palestino lo aprovechó

"Como que Palestino todavía está en Shock por el gol de penal de Barrios", decía el relator del CDF en la transmisión de la final del Clausura. Para mi, el equipo Tricolor entró a la cancha en estado de Shock.

El equipo de Musrri, desde el comienzo, fue ampliamente superado por Colo Colo, equipo que sabe de estas instancias (no por nada juega su sexta final al hilo). Con decirle que un tiro de Aquino a los 16 fue lo único claro de Palestino en todo el primer tiempo. Muy poco para una final, para un equipo que aspira a ser campeón. El mejor.

En las bancas, el triunfo también fue para los albos. Musrri dispuso que Bishara ocupara el sector derecho para impedir las subidas de Luis Pedro Figueroa, pero el ex U. de Chile se las ingenió para pasar cuanto quiso y crear peligro. En verdad, sin exagerar un acápite, el popular fue mucho más que Palestino.

En el 24 de la primera fracción, Sagredo pierde una pelota saliendo, lo que fue aprovecha por Colo Colo. Pase entrelíneas de Sanhueza para Barrios y al argentino lo derribó Felipe Núñez en plena área. Selman no dudó y cobro penal. Un claro penal que traería consecuencias, puesto que el portero fue expulsado por ser último hombre. Si el cuadro tricolor jugaba mal con 11, imagínese lo que iba a ser con uno menos.

A nuestro juicio la tarjeta roja estuvo de más. Si bien el penal fue absolutamente claro, la pelota no iba en demanda del arco. Si le ponía amarilla, bien. Pero es el último partido de Selman pues después de este lance se retira. Tenía que hacerse notar, ¿no?. La ejecución fue de Barrios. Gol. 1-0 para Colo Colo y su trigésimo sexto personal en el año. El cacique se comenzaba a probar la corona.

Después de aquello el control de las acciones siguió siendo para los albos. Incluso llegaron a convertir nuevamente, pero el árbitro anuló un gol ilegítimo de Salcedo (Offside). Palestino no encontraba la manija del encuentro. Musrri decidió sacrificar a Boris Sagredo por la expulsión de Núñez y ahí yacieron las opciones tricolores de poder llegar al gol. El segundo tiempo invitaba a un gran festín albo.

En el comienzo del segundo tiempo, una fuerte entrada de Roberto Bishara sobre Rodrigo Millar lo hace acreedor de cartulina amarilla. Como ya tenía, Tito se fue a las duchas. Ni en los mejores sueños del popular se imaginaban ir ganado uno a cero y con dos hombres de más en una final. Y lo desaprovecharon.

El equipo de Barticciotto siguió teniendo la pelota, creándose ocasiones de gol, pero no podía meterla adentro. Es más, el Barti tiró toda la carne a la parrilla al meter a Gazale por Meléndez. Claro, teniendo una posibilidad así era obvio matar la serie en la ida para tener una tranquila revancha en el Monumental. Eso si, despreocuparon la retaguardia y el rival supo aprovecharlo.

A los 78 minutos, un contragolpe palestinista terminaría en lo impensado para los albos y en lo soñado para ellos. Tomó la pelota Francisco Ibáñez justo en la mitad de la cancha. Comenzó a encarar y a sacarse jugadores. Pasó Mena, atrás quedó Riffo. Y cuando salió Muñoz, con un tiro sutil el ex Temuco la puso abajo en el único rinconcito por donde la pelota podía entrar. GO-LA-ZO!!!! Sí, con todas sus letras. Un tanto digno de final. Los albos cometieron el mismo error de la final pasada: confiarse. Este Palestino no regala nada. En la primera que tuvieron la mandaron a guarda.

De ahí en más todo para los albos. con más desesperación que con otra cosa, metieron al rival en su propio arco. Pero ninguna entró. Se lo perdió solo Barrios. Y en el último minuto, un gran pase de Jorquera para Gazale terminó con un tiro del turco en el poste. Y cuando la cosa no quiere, no quiere nomás. Esta no sería la tarde de Colo Colo. Y ojo, que tuvieron absolutamente todo para haber goleado pero terminaron resignando un empate con un gusto a derrota terrible para ellos.

¿Fue Colo Colo quien se confió o Palestino, de manera heroíca, de David a Goliat empató el partido?. Personalmente me la juego por la primera. Aparecieron los fantasma de la final contra Everton y el cacique cometió el mismo error: pensar que tenía todo a favor, todo ganado. Pero los partidos hay que jugarlos hasta el final.

Tarea pendiente para Colo Colo que aspira a ganar una trofeo más. Y para Palestino, si haber llegado a la final fue un "bonus track" como dijo Madrid, ahora fue un 2x1 o algo que se le asemeje: tenían un partido casi imposible de darlo vuelta y lo lograron con puro amor propio y unas ganas que son las que hacen falta en este tipo de pleitos cuando el fútbol escasea. Y más encima representan a una tierra que de sufrimiento sabe y de sobra. Y a Palestino se le abrió el apetito.

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