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sábado, 20 de diciembre de 2008

Eso de ser campeones lo llevan en la sangre

La otra vez veía un especial de Fox donde un periodista europeo se había inmiscuido en el fútbol latinoamericano, para saber realmente lo que es pasión. Y un capítulo fue dedicado a Colo Colo y me quedó rondando una frase de un garrero que fue entrevistado, que con sus ojos llenos de lagrimas le decía al tano que " ser de Colo Colo es único, no te imaginas las alegrías que nos da el equipo... Colo Colo me ha hecho ser una persona feliz...sí yo soy muy feliz porque tengo a Colo Colo en mi vida".

Y hoy , una vez terminado el partido ante Palestino y viendo como una vez más los hinchas albos celebran, me puse a pensar al respecto, y definitivamente no puedo dudar en las palabras de aquel garrero y en creerle a ciegas el sentimiento que le produce a los colocolinos ser hinchas de este equipo, que sea como sea, tiene la sangre y el coraje, además del fútbol, para terminar casi siempre siendo el mejor...y ciertamente eso de "eterno campeón" ó "eso de ser campeones lo llevamos en la sangre", no son simples frases echadas al viento en una cancioncita de barrio, sino que emanan de la pureza más profunda que nos entrega el fútbol, una realidad indesmentible...y para el que lo dude, que mire al cielo y vea las estrellas...porque a partir de hoy, 28 le pertenecen a Colo Colo.

Previo al partido, había mucha confianza en el ambiente, demasiado a mi gusto, pero los hinchas albos y los propios jugadores estaban sumamente convencidos que en el Monumental, Colo Colo es intratable y dejar escapar el título era muy difícil.

Y así no más fue, aunque no fue tan fácil quizás como se esperaba, porque Palestino hoy mostró un fútbol más ofensivo y dejó en claro que cuenta con jugadores de alto nivel, que por algo llevaron al equipo árabe a la final, tanto así que incluso lograron anotar un gol y empatar el partido transitoriamente (1-1) y de paso silenciar a todo el Monumental... pero campeón, hay uno sólo...

¿Porqué Colo Colo es el campeón?. Simplemente porque es el mejor equipo de Chile y el hecho de haber disputado su sexta final consecutiva no es una mera coincidencia. Y ojo que este equipo tenía varios puntos bajos, de hecho es muy probable que la irregularidad fue su acompañante durante todo el torneo y tanto a Astengo como a Barticciotto, les costó mucho encontrar un equipo que funcionara como un reloj.

Pero tuvo puntos muy altos también, en los que marcó diferencias enormes. La principal fue en ofensiva, donde contar con un jugador como Lucas Barríos ya parece robo, porque el argentino -que se metió de lleno en la historia del Cacique- tuvo un año increíble que coronó hoy con el primer gol, alcanzando como goleador histórico del club a Luis Hernán Alvarez, de paso se tituló como el goleador del mundo y por último se despide de Colo Colo con el título de campeón y convertido en todo un ídolo de la hinchada alba...¿se podría pedir algo más?.

Cuando a los 27 minutos Lucas Barríos anotó el primer gol, tras un centro muy certero de Gazale, parecía que con eso bastaba. Y al igual que lo que pasó en el Nacional, ese gol le bajó las revoluciones a Colo Colo y permitió de paso que Palestino fuera más ofensivo y comenzara a manejar el balón.

Con eso llegó el sorprendente gol de Palestino a los 37 minutos con un córner servido por Rodolfo Madrid (que hoy jugó un partidazo) y apareció Luis Pávez que con un golpe de cabeza anotó el 1 a 1, ayudado también por el paraguayo Salcedo que estaba en el palo como adorno.

Ese gol trajo todos los fantasmas al Monumental y recordó a todos lo que había pasado en el torneo pasado en Viña. Pero esta vez fue distinto y pasó porque los primeros 20 minutos del segundo tiempo, Palestino bajó muchísimo su nivel y eso fue aprovechado de sobra por Colo Colo que mató en las ocasiones que creó.

Primero a los 51 minutos con un gol de Gazale que definió con mucha clase tras un pase en profundidad de José Domingo Salcedo. El 3 a 1 lo marcó Rodrigo Millar con que seguramente será inolvidable para el Chino, porque fue un verdadero golazo, porque tras ser habilitado por Barríos se pasó a un par de palestinistas y se sacó el achique del arquero para definir con el arco a su merced...un premio justo para un jugador que sufrió bastante para convertirse en la figura de hoy.

Despúes Palestino se quedó con uno menos por expulsión de Pineda y de ahí ya todo fue un trámite esperando el pitazo final de Chandía, que sólo sirvió para desatar la fiesta total y merecida en el Monumental, una más, como tantas otras que ya se hacen costumbre en el pueblo colocolino, que con justa razón puede decir que eso de ser campeones...lo llevan en la sangre.


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